NOMBRAME COMO SE TE DE LA GANA, Dentro de mi hay una mujer que folla con lo que tu llamas hombre.

un texto de Manuela Pizarro

Voy a comenzar por encasillarme, soy una mujer nacida en el territorio de Colombia, pelo corto negro, color de piel morena descolorida según mi escala personal, flaca, estatura promedio, latina. Me clasifico dentro de los estereotipos que hemos nutrido con el paso del tiempo, al ritmo del HOMBRE, pegados a la planta del zapato, siempre en movimiento. Lesbiana me faltó. En mis propios términos soy una lesbiana clitórica con espíritu de niño que recién empieza a masturbarse. En diez años me encasillaré dentro de otros recuadros. Porque, aunque me produzca algo de malestar, es necesario para el humano clasificar, jerarquizar, agrupar, dividir, ordenar, determinar, pertenecer, catalogar es el método de estudiar lo suyo y lo ajeno. Estos conceptos que vamos construyendo son cambiantes, a veces evolucionan u otras se quedan atorados en su silla hasta que alguna guerra los desangra. El género es una de esas nociones que ha ido transformándose. No es una simple concepción científica en base a nuestros genitales, como lo es el sexo. Hoy es un conjunto de factores entre la carne, el ser y la sociedad. Además, el género muta a través de los territorios, y más hoy cuando la discusión es una papa caliente. 

Ahora, el genero binario es el habitual en los cuerpos. Mi cuerpo en cambio es un disidente del género. Lo es, es una realidad, aunque la sociedad que hábito no lo comprenda todavía, a veces ni yo. Cuando podíamos salir a la calle siempre alguien me llamaba señor, joven, muchacho, este no es su baño, el vagón es exclusivo para las mujeres, etc. Mi mamá se ríe cuando le cuento y responde ¨pero no te quejes, te la has pasado toda la vida tratando de parecerte a un hombre¨. 

¿Y sí no?

Yo no busco parecerme a un hombre, busco ser, pero da la casualidad que mi cuerpo habita una sociedad que se aferra al concepto binario de género. Esta búzqueda mía, y de muchos otrxs, no es porque en casa me lo hayan fomentado, o porque el colegio del Opus Dei en el que estudie estuviera fascinado con mis comportamientos masculinos, y tampoco era muy inspirador el contenido que consumía. Las marimachas dentro del pop noventero no eran muy populares, Sport Spice era lo más cercano. Y jódase más cuando las lesbianas siempre terminaban siendo las locas obsesionadas de sus mejores amigas, la guapa cis hetero. ¿Entonces cuál es la gana que tengo de parecerme ha algo que la sociedad todo el tiempo me ha dicho que no soy? La gana viene de mis entrañas, la llevo vomitando durante años. Por más que hubiera momentos que lo trate de mantener todo adentro, al final siempre salía. Cómo esa borrachera clásica que después de un trago empieza un mareo, le da mareo, rápidamente sube un liquido con materia por la garganta, y por más que trates de mantener la boca cerrada terminas disparando el líquido semi sólido por toda la pared blanca mientras tu cabeza hace giros de 180 grados.  

Ahora, yo tampoco entiendo todavía muy bien que es esto, de donde viene tanta masculinidad, y como se relaciona con mi feminidad. ¿Qué es masculino o femenino? Ya estamos más allá de asumir que los colores son macho o hembra, aunque algunos sigan grapados a estas nociones. ¿Entonces en que momento estamos? Hemos agrandado el espectro, pero considero que debemos eternamente desarticularlo. Jugar con él, empujarlo por la ventana y verlo caer repetidas veces. Después, bajar recogerlo reconstruirlo. Pienso en las variables de genero como la variedad de colores de piel existentes, que por más metodologías que existan para distinguir pieles, hay infinitas en estados infinitos. Y el estado de esa misma piel muta, nada es estático en el universo, ni siquiera los conceptos. 

Mi reflexión termina con está anécdota… Una vez en una fiesta de playa una chica se me acerco y empezó, muy abusivamente, a coger mis tetas. Ellas estaban bien expuestas, pues estaba en bikini y shorts. Yo no entendía muy bien que estaba pasando, las dos claramente estábamos drogadas y alcoholizada, participando activamente de nuestra era farmacopornográfica. Mi puta interna lo estaba disfrutando, hasta comencé a manosear las de ella. Al rato ella empezó a decir que como era posible que tuviera esas tetas tan perfectas, y si lo son, son bellas. Después de un tiempo la mujer me preguntó, ¨ ¿todavía tienes pene? ¿Lo puedo sentir? ¨. Le sonreí, y respondí ¨No, todo ha pasado por el bisturí¨. Ahí acabo el encanto para ella. 

He aquí mi cuerpo, que desborda tu sistema binario. Que construye distintos estados, no solo a través de mi, también a partir de aquel observador confundido. Nos crían bajo dos posibles esquemas de comportamiento, pero para mi esa línea recta son un imaginario del pasado, visión escasa del mundo, una mentira de un sistema apunto de colapsar. Yo quiero verlo colapsar, quiero participar en su quema. 

Somos un infinito en un solo cuerpo.
Cómo lo dijo Paul Preciado en Testo Yonqui, ¨Aceptar que el cambio que tiene lugar en mi es la mutación de una época¨

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